sábado, mayo 25, 2013

SENSACIONES: TRES VISIONES AL MODO DE MICRO RELATOS (SERGIO FRITZ)


NOTA: Estas tres visiones son reales y han sido escritas con rigurosidad y apego a la verdad. Las dos primeras son experiencias que viví. La primera a una edad cercana a los 7. La segunda en la adolescencia, posiblemente a los 15. El último micro-relato es un sueño que se ha reiterado en tres ocasiones.

Es dificil, por no decir imposible, plasmar lo vivido. Especialmente cuando se quiere transmitir sensaciones y no una simple sucesión de hechos. Que me disculpen no haber sido capaz de concretar este deseo.

SENSACIONES

  1. MIEDO

Recuerdo que fue hace mucho. En un día de mi infancia. En la estación veraniega.

El sol estaba en su momento de mayor esplendor, mientras junto a mi madre caminábamos sin apuro por la orilla del mar.

No sé exactamente qué conversábamos, pero sí recuerdo que en algún instante me detuve a recoger una piedra oscura que había llamado mi atención. Era del tamaño de mi pequeña mano y en la superficie era posible observar algo como una mancha que extrañamente tenía la forma del rostro aguileño de un ser grotesco.

Tuve la sensación que ese guijarro tenía una antigüedad inmensa, y quise hacerlo mío.

En ese instante el sol fue oscurecido por unas nubes solitarias y grises.

Mostré mi descubrimiento a mi madre, la cual también notó ese perfil monstruoso, y me dio la orden de lanzar el objeto al mar.

Obedecí sorprendido.

Luego me dijo que había ciertos elementos del Mal, que era mejor no utilizar, pues podrían acarrear la desgracia. Tal vez, continuó, esa piedra solo fuera un accidente y la figura que vimos solo un capricho de la naturaleza; pero, era mejor retornarla a su origen.

Algo extrañado seguí caminando, sin comprender completamente lo que me había dicho.

En cambio, percibí que las nubes habían desaparecido con la misma rapidez con la cual hace unos minutos taparon el majestuoso sol.


 
2.- MISTERIO

Mientras estábamos de vacaciones, mi padre había llevado su camioneta a un pueblo que para él significaba una indirecta vinculación familiar, pero que ahora anhelaba recorrer. Había estado allí en su infancia; pero el recuerdo era lejano, como distante era este lugar respecto a la capital y a sus edificios. El nombre: Ñiquén. Un pueblo entre muchos del campo chileno. Con poca población, mucha pobreza, hombres rudos y mujeres alegres…

Fuimos a la casona de  los familiares y pronto un señor le relató problemas de delimitación y uso de aguas a mi padre. Si bien era éste abogado, no era un experto en derecho de aguas. Pero, la situación parecía interesante y quiso ayudar. 

Fuimos en nuestro vehículo y cruzamos el pueblito y algunos caminos de tierra hasta llegar a una zona de lodo y aguas que se desenvolvían en varias direcciones.

Bajamos y caminamos con cuidado.

El silencio se interrumpía con unas encantadoras risitas de mujeres. Mis hermanas estaban muy atrás y las risas no eran de ellas.

Mientras mi padre conversaba con el campesino, vi muy cerca y adelante nuestro, algo como una tina oxidada. Vi entonces además que había dos jóvenes: Una que desnuda se bañaba, y otra, vestida, afuera esperándola.

Eran adolescentes como yo.

Al verme se sonrieron. Yo, en cambio, me ruboricé.

Contemplar la desnudez de una de ellas fue un relámpago que me estremeció.

La amiga que no se bañaba le entregó a la otra su ropa y se perdieron entre los árboles.

Mi padre y su familiar parecieron no percatarse de nada. Menos mis hermanas, que aún no llegaban al punto donde estábamos.

Todo esto duró un minuto o un poco más.

Luego de una media hora nos fuimos de esa zona de aguas misteriosas. Antes de llegar a la casona, pasamos al lado de un colegio. Era de mujeres. Allí, en la entrada estaban las dos jóvenes que había visto. Por la ventana de la camioneta las contemplé, mientras se despedían con sus manos. Los ojos de aquella cuya piel morena vi desnuda algo me dijeron.

El secreto, el misterio, no debía ser compartido.



3.- HORROR PÁNICO

El sueño se ha repetido en tres ocasiones. Lo general es como sigue. Lo particular lo dejo para mí.

Me veo caminando solitario en  una hora no muy tardía, por una calle de Santiago que parece ser San Diego o una cercana. No estoy lejos de Avenida Matta. Hay una plaza donde existe una inmensa iglesia del tipo barroco. Sin embargo, tiene muchas imágenes talladas. Santos y gárgolas.

No deseo mirar. Pues sé que esas esculturas tienen vida… Y sé además que hay una malignidad en ese templo. Algo infame palpita desde toda su estructura y desde hace mucho tiempo.

Mis ojos a pesar de dirigirlos hacia otro lado, vuelven a la iglesia.

Entonces, las campanas suenan.

Sé que algo no humano, más bien demoniaco, mora allí; y nadie, salvo yo, lo percibe.

Esa sensación me sigue helando el alma y temo con encontrarme en la vida diurna con esa iglesia, aunque pienso cuál puede ser...


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